¿Qué fue de la vida de los actores infantiles de los noventa?

El chico de Sexto Sentido, Macaulay Culkin y más

Niño de Sexto Sentido

Mason Gamble. Con solo 7 años, Gamble saltó a la fama al protagonizar la adaptación cinematográfica de Daniel el Travieso, en 1993. Desde entonces, tuvo algunos roles menores en películas como Gattaca y Spy Hard, pero volvió a tener sus 15 minutos de gloria con Rushmore, el segundo film de Wes Anderson. Desde entonces, se mantuvo activo con algún bolo aquí y allá, pero lejos estuvo del nivel de éxito que tuvo con su primera película.

Bradley Pierce. Después de hacerse lugar en la industria con papeles de doblaje para Disney (su hit: la taza Chip, de La Bella y la Bestia), Pierce pasó a posar frente a la cámara al coprotagonizar Jumanji junto a Robin Williams. El niño Bradley tuvo algunos roles como actor invitado en varias series de los 90, pero su última participación fue como la voz de Tales en la serie animada de Sonic the Hedgehog. Hoy en día, es conocido en San Diego por su militancia en obras benéficas.

Jake Lloyd. Ponerle el cuerpo a (quien luego se convierte en) Darth Vader no es para cualquiera. Lloyd fue el encargado de personificar a Anakin Skywalker en el episodio más escandalosamente flojo de toda la saga Star Wars. Al poco tiempo, Lloyd se retiró de la actuación, no sin antes acusar a George Lucas de arruinarle su infancia debido al constante bullying que recibía por parte de sus compañeros de colegio, y por la cantidad de entrevistas diarias a las que debió someterse para promocionar el film. Colgó todo, destruyó toda la memorabilia que tenía de la película y se fue a Chicago a estudiar psicología en Columbia.

Lisa Jakub. A veces, no hace falta una experiencia traumática para entender que el Hollywood Way of Life no es para cualquiera. Jakub tuvo papeles coprotagónicos de peso en Papá por Siempre y Día de la independencia, pero en 2001 decidió que no quería dedicarse más a la actuación. Hoy en día, Lisa es blogger y escritora, y tiene pensado publicar su autobiografía durante la segunda mitad de este año.

Macaulay Culkin. Rey de reyes de este listado. A principios de los 90, Culkin fue quien más engrosó las arcas de la industria con las dos entregas de Mi pobre angelito y Ricky Ricón, hasta que, de a poco, ingresó en una espiral cada vez más oscura. Primero deshizo su imagen de chico bueno en El ángel malvado, luego vino su aparición en el clip de “Sunday”, de Sonic Youth, y con el tiempo pasó a alternar entre escándalos con la prensa (la mayoría, por posesión de estupefacientes) y apariciones esporádicas delante de cámara. En 2013, Macaulay incorporó una faceta nueva en su CV con The Pizza Underground, un grupo que reversiona las canciones del grupo de Lou Reed y John Cale con letras alusivas al alimento preferido de Las Tortugas Ninja.

Haley Joel Osment. “Veo gente muerta”. El latiguillo de Sexto sentido, repetido hasta el hartazgo, lanzó la carrera del pequeño Haley a una seguidilla de títulos taquilleros con Cadena de favores e Inteligencia artificial. Pero todo lo que sube, tiene que bajar: tras un accidente acutomovilístico algo difuso, Osment hizo pública su adicción al alcohol en 2006, y tardó cuatro años en volver a la pantalla. Desde entonces, sus apariciones siempre fueron en papeles menores y en películas de corto alcance.

Jonathan Lipnicki. Quienes hayan visto Jerry Maguire, recordarán al hijo del personaje de Renée Zellweger: rubio, con anteojos, y algunos planteos con más sensatez que los de los adultos que lo rodeaban. Su performance le abrió la puerta al mercado infantil, con protagónicos en Stuart Little y El pequeño vampiro, hasta que la adolescencia hizo de las suyas y lo dejó fuera de juego. ¿Cómo lo solucionó? Desde hace años, Lipnicki se especializa en artes marciales mixtas, y es entrenador oficial de esta disciplina. Por las dudas, no lo hagan enojar.

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